III Informe
TECNOLOGÍAS DE VOTO ELECTRÓNICO
Informe a los presidentes de España y de Castilla y León,
D. José María Aznar y D. Juan Vicente Herrera
El efecto hiphop sobre el voto-e
EMISIÓN: 15-07-2003
--Amaestrar la polémica

Índice

EL EFECTO HIPHOP SOBRE EL VOTO-E

Los useños
Te hago mucha falta
La certeza invisible
En zona bélica
¿Más o menos?

> Los useños

La gran mayoría de creadores del hip-hop manifiestan que el elemento máximo de expresión del rap son las letras y que la base musical es una cuestión subalterna que puede, eso sí, engrandecer o depreciar su responso: “así es como ha sido siempre el hiphop”. Es difícil discutir excepto que se pertenezca a otro planeta el hondo impacto que alcanza un texto organizado como una insolencia, al que se le incluye una base musical y aún más, una coreografía y un vestuario para insertar en todos los medios de comunicación del mundo. Los textos del hiphop son manifiestos, proclamas, razonamientos pero también berrinches, rebuznos, regüeldos y otros desafíos.

No es de fácil asimilación que un interlocutor no previsto se dirija a nosotros cuando nadie le ha interpelado, y aún más difícil de asimilar si lo hace mediante un texto con base hiphop, organizado como una reprimenda y por sorpresa, a través, por ejemplo, de la televisión.

—¡Si me lo dice a mí, que monserga, si es mi vecino!. —No es fácil. Definitivamente no es fácil. El hiphop comparte base musical, con sus infinitas variaciones, para divulgar insolencias diversas con desigual fortuna.

Por eso decimos que las tecnologías de voto-e están bajo el radio de influencia del efecto hiphop. Se comparte base musical pero no la letra y es fácil caer en la tentación de no querer distinguir, aunque solo sea por comodidad, entre una proclama y en regüeldo, entre el grano y la paja.

A una lado tenemos el mandato federal a todos los estados, nos estamos refiriendo a los EE UU, para modernizar y actualizar la mecanización y automatización del voto electrónico y de otro, los muy diversos grupos de presión, los ciudadanos, las empresas de voto electrónico, los políticos y los técnicos, cada uno de ellos con sus propios intereses y todo hay que decirlo, en un marco institucional, el de los EE UU, con peculiaridades específicas y acaso insólitas. Los Estados Unidos de América es sin duda una gran nación pero como todas las naciones, grandes y pequeñas, con sus manías y entre ellas: la no existencia de censo electoral estable y ser imprescindible la inscripción previa, por variados métodos, según el estado, a veces controvertidos, para ejercitar el derecho al voto. El resultado de tal peculiaridad, perdón de tal manía, es una pérdida gigantesca de derechos políticos o lo que es lo mismo, participaciones electorales que producen sonrojo y que hablan mucho y mal de la pésima calidad y peor impacto de dichas manías. Ya hemos dicho en anteriores informes que la identificación de los electores es considerada una invasión intolerable de la intimidad por parte del pueblo useño (de USA), por considerar que afecta a sus libertades básicas.

Como cualquier cambio, la migración a los sistemas de voto electrónico suscita las más variadas polémicas. En EE UU, dicha polémica está especialmente enrarecida por la poca confianza que entre los electores genera su sistema electoral convencional. Se duda de los procedimientos, de la autoridad electoral y ahora de las tecnologías que los estados poco a poco van desplegando. Estamos pues, ante un supuesto específico, muy singular y que no conviene extrapolar. Pero con todo, tal grado de polémica, resulta ser en algunos casos esclarecedora. El efecto hiphop, si nos tomamos la molestia de separar el grano de la paja, nos está proporcionando análisis en intensidad sobre los elementos constitutivos de dichas tecnologías y que podemos resumir en el siguiente cuadro argumental:
EXPERTOS

LOS EXPERTOS exigen transparencia en la ingeniería de software y hardware empleada por las distintas empresas para una auditoría experta y para poner a disposición de los interventores (interventores tecnológicos).

LOS EXPERTOS describen y demuestran la alta vulnerabilidad y escasa fiabilidad de todo tipo de soluciones construidas en torno a productos Microsoft.
LOS EXPERTOS distinguen entre ingeniería para voto electrónico presencial, en colegio electoral, y voto electrónico remoto.
LAS AUDITORÍAS independientes están revelando que la mayor parte de las soluciones de voto electrónico propuestas por las empresas son repudiables.
EMPRESAS

LAS EMPRESAS no desean transparencia. Quieren proteger su código propietario para hacer invisibles sus carencias y errores.

CIUDADANOS
DESCONFÍAN de las autoridades electorales y de los intereses en juego. Para compensar dicho déficit de confianza ciertos grupos de defensa de los derechos civiles exigen comprobantes en papel de que el voto es igual al que se ha emitido electrónicamente.
LOS CIUDADANOS demandan transparencia a las tecnologías empleadas pero están divididos sobre la conveniencia de que los sistemas de voto electrónico emitan un comprobante en papel.
POLÍTICOS
ESTÁN empezando a solicitar auditorías independientes para reconstituir la confianza en los procesos electorales.
Las asesorías jurídicas de los políticos recuerdan que el comprobante en papel debe ceñirse, yendo muy lejos, a la concesión por la urna de un recibo que demuestre que se ha votado. Bajo ningún concepto la urna electrónica puede proporcionar testimonio del valor del voto, aún con los sistemas más seguros. Abre el camino a las prácticas de coerción.


> Te hago mucha falta
El cuadro argumental anterior se presta a interpretaciones variadas y a distintas objeciones. No faltará quien piense que el decir de los expertos es interesado, que es un decir no demostrado y que son argumentos anti-libertad de empresa.

“Te hago mucha falta” es el título de un tema hiphop y viene a cuento porque es el mensaje que de una u otra manera los expertos están lanzando a las autoridades, a las empresas y a los ciudadanos.

En un primer envite, las autoridades electorales y los políticos contestaron a los que bailoteaban al ritmo de “te hago mucha falta”, bailoteando a su vez, con idéntica insolencia, su propio tema, “los morbosos de la seguridad , oh cielos quieren mi agenda y yo, oh no, no quiero dársela”. Las empresas, por su parte lanzaron al mercado su propio tema “dame mi negocio” con base hiphop. Los ciudadanos reaccionaron y no tardaron en masterizar su propio tema “ábrete tío que no me fío”. Estamos hablando de piezas hihop lanzandas en el mercado useño.

La auditoría realizada a las tecnologías de voto electrónico de la empresa Diebold Election Systems, por expertos de la Universidad Johns Hopkins, ha añadido mucha leña al fuego. La auditoría ha sido dirigida por una de las máximas autoridades en cortafuegos, seguridad y tecnologías de voto electrónico, Avi Rubins, a petición del Gobernador de Maryland. La auditoría, muy crítica con Diebold, ha hecho las delicias de los detractores de las tecnologías cerradas de voto electrónico.

Por su parte Avi Rubin hace tiempo nos legó un
incisivo informe sobre las tecnologías de voto electrónico remoto o por Internet que ponía el acento en los problemas de inseguridad originados por un parque informático dominado por el sistema operativo Windows, el navegador Internet Explorer y que en su opinión son insuperables.


> La certeza invisible
¿La polémica tiene su enjundia. La Unión por las Libertades Civiles de Estados Unidos (ACLU, Civil Liberties Union) y el Instituto de Ingenieros Eléctricos y Electrónicos (IEEE, Institute of Electrical and Electronics Engineers) mantienen posiciones parecidas pero divergentes. Movimientos de defensa de los derechos civiles como la
California Voter Foundation y miembro de una fuerza de trabajo designada por Kevin Shelley, Secretario de Estado de California para investigar los ‘pro’ y los ‘contra’ de la incorporación de comprobantes de papel en las urnas de pantalla táctil, declaró recientemente por boca de su presidente Kim Alexander, "si elegimos el camino de la elección totalmente computarizada y sin registro en papel, estamos entregando las 'llaves del reino' a un puñado de empresas privadas que usan software propietario para llevar a cabo la elección". El IEEE se expresa en términos parecidos.

Aparentemente las opiniones son idénticas. Sin embargo, mientras las asociaciones de defensa de los derechos civiles ponen el acento en la desconfianza que políticos y autoridades electorales les inspiran y que imaginan compinchados con empresas dispuestas al fraude, los expertos, por su parte, desconfían de la capacidad tecnológica de las empresas que imaginan muy desconocedoras sobre todo de la nueva capa tecnológica, Internet, y que los hechos parecen confirmar, para defender a los electores, y por lo tanto el interés general, de la maldad y los ataques informáticos, que en su opinión son posibles.

Y decimos que la polémica tiene interés porque nadie, ni unos ni otros, ha podido demostrar fraude alguno en las votaciones ya realizadas con infraestucturas de voto electrónico. Tenemos que precisar que no se ha celebrado votación pública alguna, con valor vinculante y fuerza legal, utilizando voto remoto o voto por Internet.

Para los dectractores de los cambios, la intensidad de la polémica a la que se asiste en EE UU proporciona una suerte de certeza invisible para censurar las tecnologías de voto electrónico a las que de otro modo nadie puede escapar puesto que existe el mandato federal de modernizar los sistemas de construcción del censo, los sistemas de emisión de voto y por supuesto los sistemas de conteo y publicación, sin perder los atributos de unas elecciones seguras, libres y secretas. Parece pues poco probable que la palabra modernización se interprete en clave de retorno a los procesos manuales.

Existen sofisticados sistemas de comprobante en papel divididos en dos piezas, una que retiene la autoridad electoral y otra el votante y que solo uniéndolas pueden proporcionar el valor del voto. Se sugieren como sistemas seguros en caso de comprobaciones y recuentos por dudas sobre los datos arrojados por los sistemas computerizados. Contra dichos sistemas se alzan también la opinión de algunos expertos que señalan:

Es un sistema de utilidad exclusiva para el voto presencial en colegio electoral con urna electrónica.

El dispositivo o impresora no ha sido testada y existen dudas razonables sobre las capacidades de impresión (atascos reiterados) de las mencionadas máquinas.

La polémica sobre el comprobante es una polémica específicamente useña, surgida al calor de la poca credibilidad de sus procedimientos electorales y las peculiaridades intrínsecas de su ordenamiento legal, como la no existencia de DNI, de censo estable… y en su lugar, la existencia de procesos controvertidos de formación del censo y de formación de autoridades electorales e interventores. Es una polémica muy específica que nada tiene que ver con las capacidades tecnológicas de los EE UU, tampoco con la fortaleza de la democracia useña. Sería un error dramático dejarse llevar por semejantes interpretaciones, nada más falso, es una polémica con raíces en el ordenamiento legal muy específico de los Estados Unidos que afecta a los que ellos consideran libertades básicas.

En todo caso, desde una perspectiva europea, tenemos que decir que la incorporación de tecnologías de comprobante en papel, todo lo sofisticadas que se quieran, abren la puerta a la coerción. Las prácticas de coerción o compra de votos suelen ser urdimbres muy sofisticadas de complicidad entre autoridades electorales, interventores, partidos, electores e intereses privados. Todo aquello que amenace el secreto del voto y la anonimia, atributos fundamentales de los procesos electorales, limpios y democráticos, debe ser descartado por razones obvias. Europa no es ajena a las prácticas de compra de votos y si reparamos en las zonas sometidas a la presión de terrorismo, es fácil imaginar que semejante opción tecnológica, el comprobante en papel, pueden generar más problemas que beneficios.


> En zona bélica
El Observatorio de Voto Electrónico se ha manifestado en los anteriores informes firme partidario de las tecnologías de voto electrónico y los fabulosos réditos para los derechos políticos y la democracia en general. Nos hemos manifestado en el mismo sentido firmes partidarios del despliegue de sistemas de voto electrónico mixtos, sobre colegio electoral y remoto o por Internet. Hemos dejado testimonio igualmente que el nudo gordiano reside en la identificación fiable del elector, en las divulgación de las tecnologías de firma digital y la consolidación de un fondo de información estable, permanentemente regularizado, relacionado con el censo electoral y que en nuestra opinión debiera estar automatizado en su totalidad y en todos sus fases. Y hemos dicho asimismo, que dicho fondo de información constituido como un Núcleo de Habeas Data puede evolucionar en profundidad y ambición. Ver II Informe.

Hemos dicho también que España, por fortuna, posee un sistema electoral, no desacreditado y eficiente en su actual estructura manual-electrónico, que posee un sistema de identificación complejo de los ciudadanos, el DNI, bien aceptado por la población y que se dispone a añadir la identificación electrónica como un factor más del DNI. En nuestro opinión todas estas consideraciones generan un cuadro excepcional para avanzar de forma decidida hacia las tecnologías de voto electrónico.

Ahora bien, los hechos son contundentes, las decisiones se encuentran varadas, por navegación en aguas con poca profundidad, en barreras de momento infranqueables:

1.

Los responsables de nuevas tecnologías son personas con despacho en los sótanos, sin presupuesto y cuyo mayor mérito es saber invocar con más o menos gracia a los grandes iconos de la industria informática.

2.

La lejanía de las nuevas tecnologías de la clase política española y de las autoridades electorales llevan al empobrecimiento y minusvaloración de la ingeniería de software para internet, de importancia decisiva en la automatización completa del censo electoral, en la validación de la identidad de los electores y, por tanto, en el voto electrónico remoto, por ordenador o desde cualquier otro dispositivo móvil.

3.

El empecinamiento de las autoridades en el uso irrestricto de tecnologías de base monopólica (no-legales, repetimos fraudulentas), dañinas y descartadas por toda la comunidad de expertos como altamente inseguras y muy deficientes en sus operaciones ordinarias y extraordinarias, conducirá si no se remedia y si nadie reacciona a la desconfianza sobre el conjunto de los sistemas de voto electrónico que en el futuro se puedan desplegar.

4.

Las tecnologías a desplegar tienen que partir de la premisa de la transparencia para expertos, para interventores y para las propias autoridades. Las soluciones suministradas en código propietario cerrado cierran la puerta a la credibilidad y como la experiencia nos enseña en los EE UU es el tendejón en el que se cobijan numerosas empresas para ocultar sus pésimas soluciones tecnológicas.


Es cierto que la existencia de un parque informático dominado por el Sistema Operativo Windows, como si de un hipermonoplio se tratara, asaltable por el primero que pasa, plantea problemas de grueso calibre si lo que se desean son soluciones tecnológicas eficientes y seguras. Es cierto, pero no debe abrumarnos porque también para dicho problema existen soluciones altamente eficientes y fácilmente desplegables.

Se puede, asimismo, solicitar al mercado que se ocupe de la misión de identificar a los ciudadanos, como actualmente se hace, dando la oportunidad a la libertad de iniciativa para constituirse en autoridad certificadora, a lo que el OVE de ningún modo se opone, y se puede, y así lo hemos propuesto en los anteriores informes, generar una autoridad certificadora pública y transparente capaz de inspirar confianza y que actúe como contrapeso. Que esto último ocurra dependerá de nuestra capacidad para tomar decisiones acertadas.

Sin necesidad de ser profetas, la evolución tecnológica, de manera natural conduce a la integración de fondos de información, de una eficacia práctica indiscutible para sus beneficiarios, los ciudadanos, en sus operaciones diarias y, al revés, muy preocupantes, para los que amenazan nuestra convivencia con terrorismo o con supuestos delictivos por encima de la ley y de los derechos civiles. La existencia de Núcleos de Habeas Data públicos, su consolidación, lejos de amenazar la libertades y la privacidad, exactamente al contrario, la favorecen y preservan a contrapelo de los que ven en la integración de los fondos de información al Gran Hermano.

La peor pesadilla de Orwell es, bien al contrario, la que en estos instantes estamos padeciendo, con nuestra identidad repartida en numerosos fondos de información asaltable por mil y un gestores, modificable a placer y fuera del control de los ciudadanos y aún menos de las autoridades. La existencia de Núcleos de Habeas Data, públicos, actuaría como contrapeso de las numerosas identidades que unos y otros construyen sobre nosotros y que cada uno de nosotros construimos sobre los demás. Construcciones que se deducen del uso lógico de la potencialidad que nos brindan las nuevas tecnologías, un sólido bien por sí mismas.

Buena prueba del debate que suscita la expansión que está experimentado la manipulación de la identidad de los ciudadanos nos la proporciona el curioso nombre dado por los useños a la ley federal sobre tratamiento de datos económicos y financieros, “
Ley de Transacciones Crediticias Justas y Fieles a la Verdad de 2003” -la ley federal que será sometida a votación en la Cámara Baja, en septiembre de este mismo año y que actualizará una porción de la Ley de Informes Crediticios Justos (FCRA, por sus iniciales en inglés), actualmente en vigor, y que pretende entre otras cosas paralizar la proliferación de leyes para la defensa de la propia identidad (económica, sanitaria, social y cultural) en los distintos estados, mucho más estrictas que las federales y que en opinión de las empresas interestatales interrumpen la continuidad de sus negocios a través de los EE UU. La proliferación de leyes en vigor y de otras que se están gestando en los distintas cámaras legislativas de numerosos estados tiene que ver con la alarma social originada por la creciente manipulación de la identidad de los ciudadanos.


> Más o menos
No discutimos si los Núcleos de Habeas Data representan más estado o menos estado o si son murallas contra la iniciativa privada. No se discute eso. El Observatorio de Voto Electrónico los considera, en rigor, opciones saludables para la democracia y las libertades y en ningún modo las plantea como ariete contra la iniciativa privada y la libertad de empresa o como el ogro que vigila a los ciudadanos. No perjudican a la libertad de empresa, y por el contrario, hacen posible los saltos estratégicos que desde el punto de vista de las nuevas tecnologías tienen que dar los países. ¿Es imaginable una administración local, autonómica o nacional sin sus respectivos núcleos de Habeas Data?. Antes de responder de manera acalorada, con prejuicios ideológicos de uno u otro signo, nuestra mejor recomendación es: madúrese la respuesta.


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Texto.
Documento elaborado por el OVE
Fecha.
15/Julio/2003
Primera
Informes a los Presidentes
La llave · Revista
OVE
Ediciones Votobit
Misiones de Observación
Consultoría
Certificación
Master Internacional*
(*) En preparación
• IV Informe
¿Cuánto vale confiar?
OVE • Emisión 15-09-2004

• III Informe
El Efecto hip-hop sobre el voto-e
OVE • Emisión 15-07-2003

• II Informe
La urna que guarda silencio
OVE • Emisión 15-01-2003

• I Informe
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decide

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r


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NUEVO Emisión 27-05-05
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Emisión 01-03-2005

Cuestionario OVE
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Emisión 03-02-2003


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Por Antonio Yuste
Emisión 03-02-2003

El bucle decisor
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Emisión 15-08-2002

Estándares para los sistemas de votación
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